Anécdotario

June 14, 2016

El otro día caí en cuenta de un hecho muy importante en mi carrera como artista, llevo 11 años haciendo magia y otros 11 años más haciendo teatro y actividades escénicas.

 

Durante todo este tiempo he tenido un ritmo regular de por lo menos una función por semana, y en muchas ocasiones hasta 4 funciones. De acuerdo a ese cálculo y haciendo un examen muy exhaustivo de todos estos años llegue a la conclusión de que estoy por llegar a la FUNCIÓN # 1000!!!!...

 

Cómo lo sé. Bueno es simple, mi registro de facturas legales está en el número 1799, me di el tiempo de revisar estos registros y resulta que 834 de ellas fueron por servicios como directora y/o productora de espectáculos, escenografa, gestora de proyectos socio culturales entre otros y 965 de esas facturas fueron entregadas por shows y funciones de magia, expresamente.

 

Esto es de por si un ACONTECIMIENTO!!!!... y como tal creo que merece una celebración.

 

Mientras se me ocurre de qué manera celebrarlo adecuadamente, he decidido que para empezar vamos a crear una serie de pequeños artículos con las anecdotas que tengo en mi memoria y que guardo como un tesoro de lo vivido en mi memoria. Quiero compartirlas con ustedes. Espero lo disfruten:

 

                                                        De Cómo Llegó La Magia A Mi Vida...

 

Para definir esto, que si bien no creo sean anécdotas sino más bien datos biográficos, tengo que dividir la responsabilidad a dos momentos muy mágicos de mi vida.

 

El primero: Ocurrió cuando tenía 5 o 6 años -a la salida del colegio-, todos los días en la vereda, un señor colocaba un plástico y sobre este un montón de juguetes y curiosidades que desde luego para todas las niñas del colegio eran como un mundo de maravillas a la hora de salida.

 

Yo no era la excepción y ese día me llamó la atención una copita de color azul que dentro tenía una bolita color naranja, el señor me dijo: - "es un truco de magia!!!... mira..." - y de inmediato manipuló el efecto, saco la bolita abriendo la tapa de la copa, la guardó en su bolsillo, tapó de nuevo la copita, sopló encima y al abrirla  la pelotita mágicamente aparició dentro. Sopló de nuevo poniéndole la tapita y al abrirla otra vez la pelota se había esfumado, miró en su bolsillo y la pelotita estaba allí de nuevo. MAGIA!!!!

 

Me tomó dos días de colaciones y algunos guiños convincentes a mi abuelo completar el dinero para comprarme no una copita, sino, las dos que el señor tenia, la otra era color narnaja y la pelotita era azul. Cuando le pagué y me mostró el secreto, me sentí el doble de asombrada!!!... era tan sencillo y al mismo tiempo tan mágico que me sentía grande, importante, especial, por el solo hecho de saber algo que los demás no y que tenía la capacidad de maravillar a la gente, la capacidad de hacerla feliz.

 

Me gané muchos aplausos con ese efecto siendo solo un juego de niña, nunca me habría imaginado que años más tarde me dedicaría de lleno a la magia.

 

Muchos años más tarde, ya adulta, sucedería el segundo hecho: el definitivo.

 

Había salido al centro de Quito, tenía una reunión que al último momento se pospuso una hora, sin tener nada más que hacer que esperar me fui a darle un vistazo a la Librería La Luz, lugar en donde se puede hasta hoy conseguir toda clase de libros, nuevos y usados. Ya había hallado un par de joyas y seguía dando vueltas, cuando un libro pequeñito que estaba en medio de otros muy grandes me llamó la atención, al ver el título mi curiosidad se despertó aún más:"MAGIA Y TRUCOS DE SALON". No era magia de colores, no era santería, era MAGIA!!!... Sin pensarlo dos veces lo puse con los otros libros, pagué y me fui a la reunión; ya en casa, tuvo su lugar en el lado del librero donde ponía los libros aun no leídos.

 

Cosa va, cosa viene y el librito se quedó en espera por largo tiempo. Hasta que un amigo vino a la casa y me pido que le ayudara a fabricar un títere que debía tener una pelotita roja como nariz, con la capacidad de desaparecer entre sus manos  "mágicamente" recordé el librito que había comprado tiempo atrás, tal vez ahí habría la forma. El proyecto de mi amigo no cuajó y nunca hice el títere; pero ya era tarde, me había enganchado con los secretos del libro y esa sensación de emoción en la boca del estómago, premonición que advierte la realización de una travesura ya me hacía cosquillas con cada hoja, con cada efecto. Pronto incorporaría algunos de los efectos de ese libro a un montaje cortito que tenía con cuentería y mi vida ya nunca sería la misma...

 

Hay cosas en la vida que llegan de forma mágica....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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